Resumen

El tratamiento de la leucemia linfática crónica (LLC) representa el paradigma de los avances en la terapia de las neoplasias hematológicas. En los últimos 10 años el avance en el conocimiento de los mecanismos de progresión, relaciones con el microambiente tumoral, alteraciones en su biología molecular y hallazgos citogenéticos constituyeron las piezas fundamentales de estos progresos. Sin embargo, las estrategias terapéuticas parecen continuar con un mismo patrón. En sus comienzos la terapia en LLC utilizó monodrogas que paulatinamente condujeron a su combinación en dupletes y tripletes con los cuales se lograron resultados nunca obtenidos anteriormente, vislumbrando un futuro pleno de esperanzas en esta enfermedad incurable.
Probablemente el desarrollo del ibrutinib fue el hito que marcó la importancia de las vías de señalización de las células leucémicas en la progresión de la enfermedad abriendo la investigación de nuevas drogas blanco que constituyen la base del tratamiento actual en LLC. Hoy disponemos de una pléyade de nuevos fármacos que, al igual que en sus primeras etapas, pasaron de ser utilizados como monoterapia a emplearse en combinaciones con resultados óptimos incluso en los pacientes de alto riesgo, lo cual nos demuestra que la historia vuelve a repetirse.