Resumen

La fracción de reticulocitos inmaduros (IRF) es el término aceptado internacionalmente para hacer referencia
a la cuantificación de la fracción más joven de reticulocitos presentes en circulación periférica.
Durante el proceso de maduración de las células eritroides, el eritroblasto ortocromático pierde su núcleo y se convierte en un reticulocito, permaneciendo en la medula ósea durante tres días. Luego se libera a circulación donde se completa su maduración en un día. Este proceso representa cambios morfológicos, bioquímicos y funcionales que conducen a la remodelación de la membrana, variaciones del volumen y la eliminación de organelas y ribosomas, disminuyendo la cantidad de ácidos nucleicos citoplasmáticos, lo que refleja la pérdida de ARN.
Se ha intentado clasificar morfológicamente a los reticulocitos de acuerdo a su madurez, teniendo en cuenta la cantidad y distribución de ARN presente en el citoplasma. En 1932 Ludwig Heilmeyer dividió a las células en cuatro grupos: I, II, III y IV, de acuerdo a la reducción progresiva de los ácidos nucleicos presentes (Figura 1). A partir del eritroblasto ortocromático, elemento con núcleo y material reticular distribuido por todo el citoplasma (no incluido en la clasificación reticulocitaria), se originan los reticulocitos del grupo I, con material reticular densamente agrupado, tras haber sido eyectado el núcleo.
Este grupo celular es el estadio con más inmadurez reticulocitaria debido a la mayor cantidad de ARN citoplasmático. Progresivamente, a medida que los reticulocitos maduran, disminuye y se redistribuye el contenido de ácidos nucleicos, alcanzando el estadio IV de reticulocito propiamente dicho, previo a transformarse en eritrocito maduro. Durante la eritropoyesis de un individuo fisiológicamente normal, más del 60% de los reticulocitos circulantes pertenecen al grupo IV, 30% al grupo III, y el resto a los grupos I y II(1), constituyendo la IRF. Pero en presencia de factores que estimulan la eritropoyesis, aumenta la producción de reticulocitos, se acorta el tiempo de permanencia en la médula ósea y se incrementa el de circulación y maduración en sangre periférica, evidenciándose un aumento de la IRF.