Resumen

A pesar del hecho de que un evento de sangrado es una complicación natural e inherente a cualquiera de los agentes anticoagulantes, la severidad del mismo puede alterar la historia natural de la enfermedad por la que el paciente está recibiendo el agente antitrombótico. Y si bien es cierto que con los anticoagulantes orales directos (AOD) los sangrados son menos severos y menos frecuentes comparados con warfarina, episodios de sangrado mayor ocurrirán de todas formas en algunos de nuestros pacientes(1,2).


Por otro lado, no es sorprendente que en series recientes de consultas en servicios de urgencias en los EEUU, algunos de los anticoagulantes orales directos figuren entre los medicamentos más mencionados(3). El desconocimiento y mal uso de estas drogas puede generar, eventualmente, situaciones de riesgo de sangrado. Y, a pesar del hecho de que en los estudios pivotales donde se aprobó el uso de los AOD no contábamos con ningún antídoto, es posible que, en algunas circunstancias, éste pueda sernos de utilidad para controlar un sangrado con riesgo de vida.