Resumen

Los linfomas T periféricos (LTP) constituyen un grupo heterogéneo de patologías agresivas, poco frecuentes y de mal pronóstico. Pueden presentar manifestaciones clínicas, epidemiología e histología similares, por lo que el diagnóstico correcto tiene implicancias en la evolución y en el tratamiento.


Se presenta un paciente con hepato-esplenomegalia, pancitopenia leve, hipercalcemia, síntomas B y ausencia de adenopatías, cuyo diagnóstico resultó un desafío. El pronóstico de los LTP es desfavorable, a excepción del Linfoma anaplásico células grandes (LACG) ALK+. El tratamiento de 1ª línea continúa siendo el CHOP, con el agregado de etopósido en algunos pacientes. Todos los LTP se beneficiarían con consolidaciones con altas dosis de quimioterapia seguidas de trasplante autólogo de células progenitoras hematopoyéticas (TAMO) en 1ª RC; en LACG ALK+ no se utiliza por los buenos resultados sin éste. El TAMO demuestra mejores resultados cuanto mayor es la respuesta a la inducción y no estaría indicado en pacientes con quimio-resistencia. Se debe considerar al paciente recaído post TAMO o refractario como candidato a trasplante alogénico de médula ósea. En algunas patologías (leucemia linfoma T del adulto y en el Linfoma Hepato-esplénico (HSTCL) podría indicarse en 1ra RC, y con el uso de regímenes condicionantes de intensidad reducida se podría ampliar el número de candidatos por su menor toxicidad.