Resumen

La Dra. Mirta Elisa Dieguez fue una persona de bien, una mujer dulce que encaró su vida con optimismo y alegría. Un ser humano ejemplar.
Fue un placer y un privilegio trabajar con ella, nunca la he visto enojada, jamás levantó su tono de voz.
Asistía a sus pacientes con una sonrisa, siempre dispuesta a escuchar y a resolver sus problemas médicos con rigurosidad científica y con una visión humanista que la caracterizaba.
Todos los días viajaba de CABA a nuestro Hospital Evita en la Cuidad de Lanús, donde trabajó por más de 40 años y que fue sin lugar a dudas, su segundo hogar. Allí realizó la Residencia de Clínica Médica (1974-1976), fue Jefa de Residentes y trabajó como Médica Clínica de guardia externa.
Se formó como Hematóloga en el Hospital Ramos Mejía, en el Servicio a cargo del Dr. Gregorio Bomchil, donde abrazó la especialidad.
Con tenacidad y determinación se propuso la creación de la Sala de Hematología en su querido Hospital Evita y luchó por conseguir lo necesario para ejercer la especialidad. Transmitió sus conocimientos sobre Hematología a colegas, bioquímicos y enfermeras.
Amaba mirar sus preparados y coloraciones al microscopio y disfrutaba enseñando a cuanto médico estuviera dispuesto a aprender.
Docente innata, dictaba clases para estudiantes de medicina de la UBA, participaba de ateneos y jornadas científicas. Interesada por la formación de jóvenes hematólogos que trabajaban en el ámbito regional fue Codirectora con el Dr. Natalio Roizman, del Curso para médicos hematólogos dictado en la ESEM del Colegio Médico Distrito II durante 1987 y 1988.
Fue miembro y fundadora del Grupo Hematológico del Conurbano Sur bonaerense y ejerció la Presidencia del mismo en dos períodos.
Integró activamente la Comisión de Asuntos profesionales de la Sociedad Argentina de Hematología y fue miembro de la Comisión de Certificación, Recertificación y Acreditación de la SAH por la Regional del conurbano sur bonaerense.
Fue Jefa de Hematología del HIGA Evita Lanús y en sus últimos años en el Hospital, ejerció como Jefa de Consultorios Externos. Luego de su merecida jubilación, concurría al servicio continuando el contacto con sus pacientes y brindando su opinión y experiencia como consultora.
Su ausencia será muy notoria en el Hospital y en la Región, dejando un vacío difícil de llenar. Esta pandemia no nos permitió despedirla como lo merecía.
Su empeño para el crecimiento del servicio y su defensa del Hospital público es el ejemplo que debemos continuar en honor a su memoria. 
Siempre estará en nuestros corazones. Ahora descansa en paz.