Resumen

La pandemia por SARS-Cov-2 colocó a los médicos en una situación excepcional: la de dejar de lado el paradigma de la medicina basada en la evidencia para ejercer la medicina basada en la poca experiencia ajena (la de quienes nos precedieron en la pandemia) y tomar decisiones terapéuticas sin ninguna evidencia científica sólida. La mayoría de las publicaciones iniciales eran reportes de casos, estudios observacionales, retrospectivos. Algunas publicaciones ni siquiera habían sido evaluadas por los pares.
La literatura de comienzo del año pasado relataba la alta incidencia de complicaciones trombóticas observadas en pacientes con SARS-Covid-2(1,2), aun en aquellos que recibían tromboprofilaxis(3). Por lo que las sociedades científicas y los expertos se apresuraron a generar orientaciones que ayudaran a los médicos que, en la primera línea de esta batalla, debían atender pacientes (y no sólo con Covid-19), aprender acerca de una nueva enfermedad y cuidarse a sí mismos y a los suyos. En nuestro país, en un esfuerzo digno de reconocimiento, la Subcomisión de Hemostasia y Trombosis de la Sociedad Argentina de Hematología, en el mes de mayo de 2020 generó unas guías para orientar el uso de la tromboprofilaxis en pacientes internados con SARS-Covid-2(4).
Algunas instituciones nacionales adoptaron esas guías o generaron las propias. En el mes de julio de ese año la Sociedad Internacional de Hemostasia y Trombosis (ISTH) publicó las suyas(5), otras sociedades científicas internacionales también hicieron lo propio.