Resumen

Los conflictos de interés se definen como todas aquellas circunstancias en la cual el juicio profesional sobre un interés primario (seguridad de los pacientes, protección de los sujetos de una investigación, validez de la misma), pueden estar influenciados (en forma consciente o inconsciente) por otros intereses secundarios (beneficio financiero, búsqueda de prestigio, promoción personal o profesional). No siempre son financieros, si bien son éstos los que habitualmente se declaran, no porque sean más perniciosos que otros, sino porque se pueden medir y valorar en forma objetiva. Los intereses personales pueden ser más potentes que los financieros (rivalidades profesionales, nepotismo, creencias religiosas, opiniones políticas o ideológicas, etc.).


Existen independientemente que el profesional considere que no afectan su proceder o sus decisiones.


Deben ser revelados cuando los implicados se encuentren en posiciones de confianza pública, y de esta forma voluntariamente reducidos, antes que la corrupción ocurra. Cobran enorme importancia en la docencia, investigación y en la redacción de guías de práctica clínica.