Resumen

El receptor de transferrina (RTf) es una glicoproteína de transmembrana dimérica con un único puente disulfuro. Cerca del 80% de los RTf en el organismo se encuentra en la superficie celular de los precursores eritroides(1). Cada dímero es capaz de unir una molécula de transferrina diférrica a pH plasmático fisiológico. La internalización del complejo hierro-transferrina-RTf es llevada a cabo por un mecanismo de endocitosis. El número total de RTf presentes en los eritroblastos que se encuentran en médula ósea es determinante para la captación de hierro.


El receptor de transferrina soluble (RTfs) es el resultado de la proteólisis del RTf en un sitio específico del dominio extracelular que da lugar a dos monómeros cuya concentración se mide en suero o plasma. Existe una relación constante entre el número total de RTf y la concentración de RTfs circulante. Por consiguiente, la concentración de RTfs en plasma o suero es una medida indirecta de la cantidad de RTf total. Dado que la expresión del RTf aumenta cuando existe deficiencia de hierro y que la mayoría de los RTf se expresa en las células progenitoras eritroides(1,2), los niveles séricos de RTfs reflejan tanto la necesidad celular (principalmente de las células eritroides) de hierro, o sea la “avidez” que tienen esos precursores por dicho elemento. Adicionalmente, reflejan el número de eritroblastos presentes en médula ósea. Por lo tanto, la concentración de RTfs se encuentra elevada en una anemia por déficit de Fe y también en aquellos sujetos con hiperplasia eritroide (por ejemplo: anemia hemolítica, policitemia, talasemias), mientras que se encuentra disminuida en pacientes con hipoplasia eritroide (insuficiencia renal crónica, anemia aplásica o anemia post-trasplante).