Resumen

Una profunda tristeza sentí cuando recibí el mail de la SAH que nos informaba el fallecimiento del Dr.
Héctor Longoni. Varias veces lo leí, sin entender que había pasado, no lo podía creer. Héctor estaba con
su familia de vacaciones en Chile. Tuvo una descompensación cardíaca y murió. Lo primero que pensé fue
“se fue un buenaso”. Son innumerables los calificativos que Héctor tenia, buena persona, buen compañero,
humilde, trabajador, buen médico. Así lo expresaron sus pacientes el día de su entierro y sus compañeros
de trabajo a través de una carta.
No quería que su partida física quedara solo expresada con un recordatorio formal. Su trayectoria hematológica es muy rica y tal vez poco conocida por muchos. Su personalidad silenciosa y quizás introvertida ha hecho que su trabajo solo lo conociéramos quienes estábamos cerca suyo. Este pensamiento personal es compartido por varios colegas quienes decidimos juntarnos para recordarlo. De esta manera quedará en las páginas de nuestra revista un reconocimiento por parte de quienes recorrimos este trayecto de su vida.
Conocí a Héctor durante el Curso de la SAH de especialista. (Cuadro 1: Promoción 86-87). Éramos 8 alumnos
que nos reuníamos semanalmente con el Dr. Sánchez Ávalos, quien dirigía el curso. En ese momento
solíamos hacerlo en el Sanatorio Güemes. Un lujo nuestra cursada discutíamos casos clínicos y veíamos
preparados. Después cada uno siguió su camino y especialidad dentro de la hematología.
Sus valores serán reconocidos por siempre.