Resumen

Hola Carlos, y digo hola estés donde estés porque no quiero aceptar que tu presencia se esfume.
Carlos Alberto Marín, ex presidente, integrante asiduo de varias CD de nuestra Sociedad y miembro muy activo en todo momento que fue requerido, nos ha abandonado el 16 de febrero de 2018.
Tuve el placer de conocerlo cuando era alumno de uno de los primeros cursos superiores para la formación de Médicos Hematólogos y, más adelante, en el año 1981 cuando ingresamos juntos al Policlínico Bancario donde compartimos más de 30 años de alegrías y decepciones en esa Institución.
Carlos venía de las Fuerzas Armadas en donde inició su especialidad junto al Dr. Musso y luego de completar el curso fue convocado por el Dr. de Tezanos Pinto para cubrir la suplencia del Dr Luis O. Carreras Vescio, becado en Bélgica, en el recién organizado Servicio de Hematología de la POBA.
Además de su interés por la Hematología general, y por el mieloma múltiple en particular, resultaba admirable su preocupación por los pacientes, entre quienes siempre fue muy querido y a los cuales les dedicaba tiempo y esfuerzo poco comunes.
En el año 1982, a pesar de haber solicitado su retiro efectivo del Ejército con anterioridad, fue enlistado en las fuerzas que ocuparon las islas Malvinas, padeciendo, como médico, el conflicto que sin duda dejó huellas profundas en la personalidad de Carlos por su espíritu sensible y abnegado. De vuelta del conflicto recuperó su habitual alegría, solidaridad, compañerismo y bonhomía que fueron características de toda su existencia. 
La hematología que siempre practicó con especial dedicación y profesionalismo volvió a ocupar su tiempo junto a su hobby preferido, el ferromodelismo, y más adelante la música y la gastronomía en la cual logró ser un conocedor sibarita. También disfrutaba del deporte, el fútbol (River Plate) y el rugby (CASI), sobre todo éste último se encontraba dentro de sus preferencias.
Ejemplar esposo y padre, junto a Silvia, su compañera de toda la vida, disfrutó de los nietos y siempre resultó especial para sus amigos que lo acompañaron hasta último momento. Los 6 años continuados en la CD de la SAH (Tesorero, Vicepresidente y Presidente) lo agotaron y en los últimos años el refugio en su familia y amigos constituyó su jardín interior.
Todas las pérdidas son dolorosas, pero la de Carlos es inestimable para sus compañeros, amigos y pacientes quienes siempre lo recordarán con una sonrisa. Como manifestó una de sus residentes y actual Jefa de un Servicio de Hematología al enterarse de su deceso: “Era un Grande” y lo seguirá siendo porque su legado continúa entre nosotros.